Necesitamos carros más seguros

La inseguridad vial es un gravísimo problema de salud pública. Tenemos más de 7,000 muertos al año, un nivel totalmente inaceptable, porque todas estas muertes se podían evitar. Para enfrentar esta epidemia, gobierno, actores viales, sociedad civil e industria automotriz debemos trabajar en varios frentes: infraestructura más segura por diseño, mejores comportamientos de todos los usuarios de las vías, atención oportuna a las víctimas cuando existan siniestros, y vehículos que ofrezcan mejores condiciones de seguridad para proteger a ocupantes y personas fuera de ellos. Dejar de lado alguno de estos componentes implica una tarea incompleta, y significa pérdida de vidas. No hay excusas.

Por eso debemos dejar de ignorar la seguridad vial vehicular. Los vehículos livianos (carros, camperos y camionetas) están involucrados en más de 1,900 muertes al año. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, se podrían evitar del orden de 1,400 muertes al año (20% del total), si todos los carros en nuestro país cumplieran los estándares mínimos que recomiendan las Naciones Unidas y si exigiéramos un etiquetado con resultados de ensayos de choque con calificación por estrellas (Estudio Bien Público Regional de Seguridad Vial Vehicular).

Esto es importante porque nuestra regulación está atrasada 20 años. Solo Contamos con 1 de 14 estándares mínimos de seguridad recomendados por las Naciones Unidas y el Banco Interamericano de Desarrollo. En 2009 incorporamos el reglamento técnico de cinturones de seguridad, el cual corresponde a la versión del reglamento de Naciones Unidas UN RN-16 de 1998 (Norma Técnica Colombiana NTC 1570 Tercera Actualización, 23 de abril de 2003).  El Foro Mundial de Armonización de Estándares Vehiculares de Naciones Unidas WP-29, cuenta con varias versiones actualizadas del reglamento (Regulación UN No. 16, Cinturones de Seguridad Revisión 9, junio 2018). En Colombia aún no hemos adoptado ninguna de las actualizaciones.  

Para otros componentes, como llantas, frenos, y vidrios, existen reglamentos técnicos colombianos basados en normas internacionales, pero que no son equivalentes a los reglamentos de WP-29 de las Naciones Unidas, ni incorporan sus avances. Por otra parte, tampoco exigimos certificados de conformidad de producción ni inspección física de las unidades.  Todo el proceso de homologación de vehículos es documental y no sigue las mejores prácticas.

Es decir, si bien existen regulaciones en nuestro país, cumplir con ellas no ofrece garantía que los carros nuevos que se venden en Colombia protejan adecuadamente a sus ocupantes ni a peatones, ciclistas y motociclistas. Los mínimos exigidos, como sistemas de frenos anti-bloqueo ABS, bolsas de aire, cinturones de seguridad y apoyacabezas, son positivos, pero no son suficientes. No se puede afirmar que los vehículos que se venden en Colombia son seguros (de hecho, ningún vehículo lo es en todos los eventos, aún los vehículos más avanzados). 

Con regulaciones exigentes en vehículos nuevos podemos avanzar gradualmente al cambio de flota hacia carros más seguros.  El 50% de las familias espera cambiar su vehículo en los próximos 3-5 años. En Colombia se esperaban vender 280,000 vehículos nuevos durante 2020, un crecimiento de 6,3% respecto a 2019; es mejor que una alta proporción de estos nuevos vehículos ofrezcan mejores condiciones de seguridad. El problema no es solo de los carros que ya circulan. Es de los carros que se van a incorporar a la flota vehicular, y que en las condiciones actuales no ofrecen necesariamente condiciones adecuadas de seguridad.    

En el Estudio Bien Público Regional de Seguridad Vial Vehicular, el Banco Interamericano de Desarrollo recomienda incorporar en la reglamentación de los países de la región 14 estándares (de acuerdo con los reglamentos de WP-29 de Naciones Unidas):

  1. UN R13H – Frenos de vehículos livianos
  2. UN R14 – Anclajes de cinturones de seguridad
  3. UN R15 – Cinturones de seguridad (versión 2005, no 1998 como está reglamentado actualmente en Colombia)
  4. UN R17 – Anclases y resistencia de asientos y apoyacabezas
  5. UN R25 – Homologación de apoyacabezas
  6. UN R32 – Comportamiento vehicular ante colisión trasera
  7. UN R94 – Protección de ocupantes en caso de un impacto frontal
  8. UN R95 – Protección de ocupantes en caso de un impacto lateral
  9. UN R135 – Protección contra el impacto lateral contra un poste
  10. UN R140 – Control electrónico de estabilidad ESC
  11. UN R44 – Sistemas de retención infantil
  12. UN R129 – Sistemas de Retención Infantil Reforzados
  13. UN R145 – Sistema de fijación de sillas infantiles ISOFIX
  14. UN R127 – Sistema de Protección de Peatones

Además, recomienda tres estándares ambientales (UN R83 – Emisiones de vehículos livianos, UN R101 – consumo de combustible y emisiones de CO2, UN R103 – Reemplazo de dispositivos para control de contaminantes). Esto también es importante para calidad de aire y sus impactos en salud pública, así como los efectos en el calentamiento global.

La investigación y desarrollo de la industria automotriz a nivel mundial es muy avanzada, y ya cumple con estos estándares en países industrializados. Los costos asociados con su incorporación no son elevados.  Se estima que la incorporación de estos elementos de seguridad vial vehicular puede tener un costo entre 1 millón y 4 millones de pesos por unidad.  No pueden considerarse un lujo; deberían estar presentes en todos los vehículos y de esta forma contribuir a salvar vidas.

Costos Estimados de Elementos de Seguridad Mínimos

Fuente: Global NCAP, Democratizando la Seguridad Vial: Hoja de Ruta para Carros Más Seguros 2020,  http://www.globalncap.org/wp-content/uploads/2015/04/road-map-2020.pdf (en Colombia son obligatorias dos bolsas de aire frontales y frenos ABS en unidades nuevas)

Por eso son muy bienvenidos los anuncios del Gobierno Nacional, a través de la Ministra de Transporte Ángela María Orozco y el Director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Luis Lota, de avanzar en regulación vehicular en nuestro país.  Ellos han reiterado en varias ocasiones la intención de adherir al Foro Mundial de Armonización de Estándares Vehiculares de Naciones Unidas WP-29, lo cual garantizará un avance importante en seguridad mínima de las unidades, al tiempo que se aprovechan los avances tecnológicos internacionales sin necesidad del largo proceso de regulación al que estamos abocados en este momento, reglamento por reglamento.

Esto requerirá la presentación de un proyecto de Ley al Congreso y la definición de los tiempos de entrada de cada reglamento.  Esto puede tomar un par de años si comenzamos ahora. Mientras tanto no es válido quedarnos con los brazos cruzados.  Allí es donde los consumidores tenemos un poder muy valioso: el poder de saber y exigir condiciones más seguras de los vehículos. 

Por un lado, están los íconos obligatorios en la publicidad, de acuerdo con la Resolución 536 de 2019 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.  Por otro lado, está la información de pruebas independientes de choque que realiza Latin NCAP.

Para tener mejor información en el momento de compra de un vehículo nuevo o usado es muy importante que los consumidores verifiquemos que elementos tiene o no el carro que estamos comprando y cuál es la calificación de la protección que ofrece a sus ocupantes. Tener elementos obligatorios en carros nuevos como Frenos ABS y Bolsas de Aire, y opcionales, como Control Electrónico de Estabilidad, Alarma de Choque Frontal o Frenado Autónomo de Emergencia, y sistema de fijación de sillas infantiles ISOFIX, constituye un avance notable en seguridad.  Si además el vehículo tiene una buena calificación (cuatro o cinco estrellas) en las pruebas de choque independientes de Latin NCAP (frontales y laterales), la protección es mucho mayor. Y no necesariamente tiene que costar mucho más.  

El mercado automotriz colombiano cumple las regulaciones mínimas colombianas y ofrece opciones.  Muchos de los vehículos reciben una buena calificación en las pruebas de choque independientes que realiza Latin NCAP (no existe otra evaluación independiente integral en este momento para los carros que se venden en América Latina).  Los consumidores tenemos el derecho a conocer y con base en el conocimiento elegir mejor protección.  Nuestra campaña no pretende cambiar las cosas con un anuncio de televisión, pero si llamar la atención sobre este hecho invisible de la seguridad vial vehicular, empoderar a consumidores y apoyar cambios en la regulación. 

Nota publicada el 10 de marzo de 2020 en La Silla Llena (ver aquí)